Por Rebeca Sainz González  |

[quote style=”boxed”]Y dijo Dios: Ved que os he dado toda planta de semilla que existe sobre la faz de la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros serán vuestro alimento. | Génesis 1:29[/quote]

 

El veganismo se considera una elección ética a favor de la vindicación de los derechos de los animales. Esta práctica surge como una opción saludable al consumo de los productos, que a fin de cuentas no están adaptados, en su forma natural, a nuestras necesidades físicas: la carne, el pescado, los lácteos, los huevos y otros artículos de origen animal, que, para su consumo, requieren un procesamiento, es decir, para comer carne antes debe cocerse; para consumir lácteos se requiere un proceso de pasteurización, a no ser que se trate de leche materna. En cambio, los alimentos veganos resultan  más saludables que los de origen animal, debido a su contenido en fibra, carbohidratos y antioxidantes; además, su baja cantidad de grasas saturadas y  pocas calorías lo hacen libre de colesterol.

 

El estilo de vida vegano implica también la evasiva de consumir productos de organizaciones o industrias que someten a los animales a cualquier tipo de maltrato. Su adopción contribuye a atenuar problemáticas mundiales, como el hambre o  la protección y conservación del medio ambiente, lo cual crea las condiciones idóneas para una convivencia social basada en la paz y respeto mutuo entre especies.

 

Este enfoque de vida no es novedoso. Hace más de 20 siglos, Pitágoras ya reflexionaba sobre una dieta exenta del consumo animal: “¡Oh, dioses! ¿Puede darse mayor delito que introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte”.

 

Víctor Hirales, director de Derecho sin Fronteras, defiende el veganismo pues lo considera como una postura sociopolítica, que se basa en justicia, igualdad, solidaridad, respeto y libertad, sin delimitación ni distinción alguna de especie animal. Según Hirales, como el veganismo es antagónico al capital, a la esclavitud y a la propiedad, pues comprende a todos los individuos libres y como iguales, no debe considerarse una opción, sino una responsabilidad y obligación ante la injusticia que viven todas las víctimas del esclavismo. El vegano no participa de la explotación, opresión y esclavitud.

 

El director de Anima Naturalis en México, Antonio Franyuti, nos ofrece su punto de vista de este asunto: “Vivimos en una sociedad de consumo en la cual se han establecido reglas, verdades como que ser alto y delgado es mejor que ser bajito y pesado, que ser blanco es mejor que ser moreno, que ser una mujer profesionista es mejor que ser ama de casa, que tener dinero es símbolo de éxito, que beber leche es bueno para los huesos, que el status quo es la verdad… […] ¿se habrá preguntado el lector si lo que come es verdaderamente lo mejor para él? Le dicen que su comida tiene vitaminas y proteína, pero ¿sabe que muchas de las cosas que come provocan cáncer?, ¿que en el polvo para hornear de los pasteles come aluminio?, ¿sabe que su cuerpo está diseñado para una alimentación basada en vegetales?, ¿sabe que los químicos en sus productos cosméticos y de limpieza suelen ser muy tóxicos? Si uno no sabe todas estas cosas, ¿Cómo puede uno tener libertad de elección?”

 

Con el veganismo, entonces, podemos vivir sana y equilibradamente sin necesidad de fomentar el consumo de dichos productos de origen animal. Cambiando nuestros hábitos de vida, podemos evitar la explotación , esclavitud y muerte de cientos de animales.

 

Aunque la UNESCO y la ONU aprobaron hace mucho la “Declaración Universal de los Derechos de los Animales”, su cumplimiento sigue siendo hoy día una actividad casi exclusiva de grupos  protectores de animales.

 

La educación para el respeto de los derechos animales empezó a considerarse importante alrededor de 1820, pero no prosperó, porque las instituciones educativas consideraron más importantes otras áreas del conocimiento. Mientras esta situación perdure, el bienestar animal nunca será un aspecto relevante en las sociedades. Una opción para lograrlo es mejorar las actividades de educación informal, pues por ella se adquieren conocimientos, habilidades y actitudes mediante la experiencia cotidiana, la reflexión personal y la interacción con el medio.

 

Hoy se somete a los animales a diversas formas de esclavitud, pues el despojo de la libertad consiste en someter al otro para satisfacer los objetivos de un opresor, como lo demuestran las siguientes prácticas.

 

Circos con espectáculo de animales

 

Los animales prisioneros de los circos padecen problemas durante su crianza y su captura. Se les obliga a realizar acciones muchas veces contrarias a su naturaleza y fisonomía. El encierro, el aislamiento, la transportación continua y el hacinamiento en el que viven han provocado automutilación, canibalismo, suicidio, y sus intentos por escapar son frecuentes.

 

Rastros o mataderos

 

En estos sitios se sacrifica ganado con fines alimenticios. Hacinados, los animales pasan horas inmóviles en estos lugares, donde cada año se matan cruelmente más de 27 mil millones. Los métodos para darles varían: golpes en la nuca o en el cuello; a veces, son colgados del hueso mientras se desangran en vida; otras ocasiones son triturados, degollados, hervidos, incluso aún vivos, y otras asesinados con un disparo pneumático en la cabeza. Muchas de las víctimas tiemblan en resistencia a la muerte e intentan escapar; algunas incluso rodean a la más vulnerable queriendo protegerla. También los empleados y trabajadores de los rastros, en muchos casos, se ponen en riesgo físico y sanitario.

 

Granjas industriales

 

Los animales de granjas industriales son, en general, tratados como máquinas productoras de carne, leche o huevos. Ya es parte del procedimiento remover el pico a los pollos con una cuchilla caliente, mientras que los cerdos y el ganado bovino macho son castrados sin ningún tipo de anestesia, para ahorrar gastos. Es tal su hacinamiento en estos lugares que no pueden voltear ni extender sus alas. Muchos mueren durante el traslado al matadero, otros se hallan muy enfermos o débiles para siquiera salir del camión.

 

Industrias del cuero, calzado y peletería

 

El ganado vacuno, los  cerdos,  los corderos y las ovejas representan las  principales fuentes de cuero para la elaboración de calzado o vestimenta. Según la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, el curtido es un proceso químico por el cual los pellejos de animales se convierten en cuero o piel. En general, cueros y pieles son productos secundarios de mataderos o rastros, aunque también pueden proceder de animales fallecidos de muerte natural, cazados en su medio ambiente o atrapados con cepos o trampas. A menudo, el procedimiento de muerte del animal no interesa a la industria del cuero y la piel, salvo para evitar daños al cuero, por lo que electrocutan a los animales por el ano o la boca, los hierven o bien los despellejan hasta su muerte.

 

La citada Enciclopedia de Salud refiere que, aun cuando la posibilidad de transmisión de enfermedades de los animales al personal que se ocupa del curtido se ha reducido considerablemente, puede producirse ántrax en la manipulación de animales muertos, pieles, cueros o pelos de animales infectados. Esto significa que también la industria peletera puede tener víctimas humanas.

 

Laboratorios escolares o industriales

 

Según la Real Academia de la Lengua Española, la vivisección consiste en la disección de animales vivos; se realiza en estudios fisiológicos o investigaciones patológicas. Esta práctica educativa —como algunos la llaman— se efectúa a diario en escuelas, ya sea como intervenciones quirúrgicas, suturas, manipulación de órganos palpitantes o exposición a sustancias químicas, para aprender a partir de seres vivos. También es común forzar a ratas o ratones a inhalar gases tóxicos, obligar a los perros a ingerir pesticidas, frotar químicos en los ojos y pieles de conejos, diseccionar ranas para observar su sistema digestivo o respiratorio, etcétera.

 

En los laboratorios industriales, las prácticas de vivisección se realizan sobre todo para elaborar cosméticos, limpiadores del hogar, medicamentos y otros productos de consumo regular. Desde 2013, la Unión Europea (ue) prohibió la venta de cosméticos probados en animales, por lo cual toda compañía que quiera vender cosméticos en la ue deberá abandonar tales pruebas;  en nuestro país, desafortunadamente, tal situación no está regulada.

 

Zoológicos

 

Son otro lugar de sufrimiento animal, aunque en el manual de prácticas agropecuarias de la Universidad Autónoma de Aguascalientes se señale que su objetivo no es sólo la exhibición de animales salvajes, sino también preservar y reproducir especies en peligro de extinción, además de regularizar las actividades relacionadas con la fauna silvestre. En realidad, tristemente sigue disfrazándose la esclavitud, opresión y exhibición de animales, pues los zoológicos recurren al conservacionismo para justificar el cautiverio de especies, y se amparan en normas y leyes.

 

Todas las prácticas anteriores tienen una característica común: el empleo de animales con fines de lucro, educativos, de investigación o recreativos y, a veces, el sometimiento a prácticas crueles y letales.

 

Recordemos que elegir entre la vida y la muerte de cientos de animales es tan sencillo como elegir uno u otro plato en el menú.

 

Otras ligas de interés: http://www.petalatino.com, http://www.veganoutreach.org

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  1. Luis Melo
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    Que tal mi querida y gran amiga, te felicito es un acto de hacer conciencia de todo lo que hacemos o contribuimos para satisfacción de nuestras necesidades y por tal motivo me has hecho reflexionar y abrir los ojos ante tal atrocidad. Con lo que apoyare es hacer difusión es las redes sociales.

    Saludos y felicitaciones

  2. Alfredo Mejia
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    Creo que esta nueva aproximación al veganismo occidentalizado nos pone en perspectiva ciertos temas que hoy en día se han vuelto críticos: el consumo local, la autosustentabilidad, y desde luego, los derechos de los animales, que esta ligado ampliamente a la corriente bioética de respeto a todas las entidades vivas. Felicidades por el artículo

  3. Verónica
    Responder

    Agradezco verdaderamente que se preocupen por los que no pueden defenderse, a raíz de toda la información sobre la forma tan cruel de trato a estos decidimos ser veganos, todos los días trato de convencer a alguién para que cambién su alimentación así que a mis posibilidades hago algo al respecto. Es una gran labor la que ustedes realizan y día a día espero que la gente lo comprendan, sigamos en la lucha, de mi parte todos mis respetos para ustedes.

  4. Activista y amante de los animales
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    siempre es fácil ver a la transgresión de los derechos del otro, aunque sea de una especie no humana como ESCLAVITUD.. Que bueno que lo nombren tal y cual es.

  5. Arturo González-Ortega Frías
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    Este tema debería de tratarse con mucha frecuencia. El veganismo no sólo ayuda a terminar con el maltrato animal, también se plantea como una solución ante el calentamiento global.
    ¡Gracias!

  6. Leandro
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    No esta bien hacer alusión solo a la parte q os conviene! La biblia es un libro nefasto y con respecto al veganismo no deja de serlo.

    26. Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.»
    28. Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.»

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