Alejandro G. Landoni  |

 

Su consumo se ha prohibido en 34 estados de Norteamérica. Se dice que sus efectos alucinógenos son parecidos a los de la cocaína, el LSD y las anfetaminas, pero de mayor duración. Puede fumarse, inhalarse o inyectarse. Su costo de sólo 20 dólares, aproximadamente, la vuelve una de las drogas más baratas; en México, se vende en línea y es exclusiva de la Familia Michoacana. Su fama fue tal, que en su momento llenó los encabezados de todos los periódicos estadounidenses.

 

Nos referimos a las “sales de baño”, aunque también se le conoce como cocaína sintética, cielo de vainilla, bendición, relámpago blanco, púrpura, marfil puro, onda lunar y paloma roja. Como su nombre más conocido anuncia, tiene la apariencia de sales de baño.

 

Quienes venden esta droga son arrestados por cargo de asesinato, ya que el consumidor ignora que podría matar a muchas personas, cometer delitos con extrema violencia o aparecer muerto. Esta pena fue establecida en Estados Unidos, donde sólo en 2010 se reportaron 303 casos de intoxicación y un año después incrementaron a 6 mil. La DEA también tomó cartas en el asunto y prohibió tres componentes que se usan para su fabricación: la mephedrona, la metylona y la metilendioxipirovalerona (MDPV).

 

Los síntomas

 

Se cree que el primer compuesto en activarse es la mefedrona, que provoca un efecto de alta energía y de una descomunal fuerza e incrementa la autoconfianza. Después, actúa la provalerona, sustancia que acelera el ritmo cardiaco, aumenta la presión sanguínea y potencia el calor interno. Este último síntoma explica por qué las personas que lo consumen aparecen desnudas cuando cometen actos ilícitos; el brote de calor, que parece relacionarse con el high inicial, produce insuficiencia renal y fallas en algunos órganos. Pasados estos síntomas, se ha reportado que sobrevienen confusión mental —que puede durar días, incluso meses—, desorientación y una actitud violenta, además de ataques de pánico.

 

En los episodios psicóticos, la persona se muestra muy perturbada y su característica más notoria sea tal vez su tendencia a comer seres humanos, además de un gusto exacerbado por el helado. Otro de sus síntomas es la ausencia de dolor, por lo que ni los sedantes ni otras intervenciones médicas ni siquiera los disparos de arma sirven del todo para calmar a quien haya consumido esta droga.

 

Los casos

 

El primer caso —y el más famoso— fue el de Eugene Rudy, de 31 años, quien bajo el efecto de una sobredosis atacó a un indigente, mordiéndole la cara con furia. No fue posible detener a Rudy, sino hasta después del séptimo disparo, que lo mató. Semanas más tardes, los medios informaron que, en Munnsville, Nueva York, un hombre desnudo golpeó a un niño y privó de la vida a su perro.

 

Después, salieron más casos, casi todos en el breve lapso de un mes: Un hombre semidesnudo amenazó con comerse a un policía en un campo de golf. En Texas, una mujer chocó su auto, se desnudó y comió helado. Otro hombre irrumpió en una casa en Miami, se desnudó, arrojó muebles e intentó comerse a una persona. En Nueva York, otra mujer se quitó la ropa e intentó devorar a un policía. En Scottsdale, Arizona, después de causar numerosos accidentes, otro hombre más camino desnudo hasta su auto, se subió y comenzó a cantar.

 

Según las noticias que circulan en los medios, esta poderosa y letal droga se comercializa de forma encubierta —precisamente como sales de baño— para extender su consumo en más países. Así que la próxima vez que quieras relajarte tomando un aromático baño de tina, asegúrate de haber comprado el producto correcto.