Por Cristopher Pardo |

Nadie podrá negarlo, y el que lo haga, miente. Todos en algún momento de nuestra vida hemos adquirido, consumido e incluso distribuido algún producto pirata. Un producto no aprobado por sus distribuidores o fabricantes y que igualmente ofrece precios más baratos y de menor calidad; pero, pese a los aparentes problemas, tanto monetarios para los fabricantes, como de calidad para el consumidor, que acarrea la piratería, existe algo en ella que parece no sólo acelerar su distribución o consumo, sino su aceptación y justificación. Por todo ello, es justo preguntarse: ¿la piratería es un mal necesario?

 

Se ve bien de lejos, pero está lejos de estar bien 

El argumento más frecuente con el que me encuentro, en cuanto a los que consumen, o consumimos si queremos ser francos, es el precio; por ejemplo, en el caso del cine, más de uno no está dispuesto a pagar 300 pesos por una sola película. No puedo estar en contra de esa opinión, pues muchas veces el costo de un DVD no excede los cincuenta pesos.

En otros productos, la historia parece la misma. En la ropa, Nike y Adidas son las marcas más pirateadas, pues resulta inaceptable pagar más de dos mil pesos por una chamarra cuyo costo de manufactura no se aproxima ni a los cien pesos; en una palabra: sólo el estampado de la marca vale 1 900 pesos.

El que puede ser el ejemplo más devastador es el costo del empleo, debido a que anualmente la piratería cobra el empleo de más de 19 mil trabajadores del medio del cine, entre otras razones porque el costo de la producción ya no es redituable.

No obstante, el problema más recurrente es el de la calidad. Si es verdad que el costo de varios productos originales es superior, la baja calidad de los productos pirata no acaba de convencer al comprador y, a la larga, esta acción termina siendo mucho más costosa que adquirir una marca de calidad, pues alguien que compra algo pirata acabará adquiriendo hasta tres veces el mismo producto con tal de suplir la pérdida por desgaste, en tanto que el producto de marca garantiza un tiempo de vida más extenso.

Comparto con ustedes una experiencia en la que recibí un libro de regalo; por supuesto, los que me lo obsequiaron no sabían que era pirata. Por si les interesa, estas son las pistas que describen un libro de ésos: 1. La tapa del libro no está matizada y tiene cierto brillo; el dibujo de la portada parece opaco, como si hubiese humo en la imagen. 2. Las páginas están mal impresas, además de que el libro despide un aroma muy fuerte a tinta. 3. Lo venden en la calle, en puestos improvisados y con un precio menor al de una librería.

 

Se ve “chafa”, pero…

La verdad es que siempre ha existido una tolerancia implícita hacia estos productos. Cuál sería mi sorpresa al enterarme de que el creador de Breaking Bad aseguró ante los medios que fue la piratería la que le permitió al programa darse a conocer y no sólo a esta serie, sino a muchas otras, sobre todo las de animación japonesa. Por cierto, es bien sabido que este tipo de series siempre está acompañado de CD, figuras, playeras y otros tantos productos menores; así, por irónico que parezca, a la animación japonesa le conviene este modelo de mercado, pues, sin molestarse en distribuir sus series fuera de territorio nipón, la gente está más que dispuesta a hacer pedidos de la mercancía desde otros países, lo cual da a las compañías un ingreso extra.

 

Falsificaciones de gran calidad

Ya es un chiste viejo el hecho de que todo lo fabricado en China es malo, mas yo dejaría mis ojos puestos ahí, debido a que, en los últimos años, han demostrado la capacidad de fabricar productos idénticos a los originales con muy poco margen de error y, en reducidas ocasiones, el producto “no legal” acaba siendo incluso superior al original.

En todo caso, es muy probable que la piratería no desaparezca nunca; sólo espero que no rebase a la mercancía original. Si bien existen algunas campañas para que la erradiquen,  siendo realistas, éstas jamás funcionarán.

Sí, he consumido, consumo y consumiré piratería, pero sólo consigo lo que no está legalizado en el país y procuro fomentar el producto original una vez que éste se ha legalizado. Confío en que haya más de una persona que haga lo mismo.

 

Para futuras referencias consulte:

 

-¿Qué es la piratería?

http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=39397&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

 

-Lista de países con mayor piratería

http://www.infomarket.com.mx/newsItem.asp?ID=688

-¿Cuáles son las marcas más “pirateadas” en el mercado local ?

http://www.iprofesional.com/notas/97396-Cules-son-las-marcas-ms-pirateadas-en-el-mercado-local

-La piratería destruye 19.000 empleos en la industria del cine

http://www.cadenaser.com/cultura/articulo/pirateria-destruye-19000-empleos-industria-cine/csrcsrpor/20130320csrcsrcul_5/Tes

-Los 10paises en donde la piratería de música es más popular

http://geeksroom.com/2012/09/los-10-paises-en-donde-la-pirateria-de-musica-es-mas-popular/

-La piratería ayudó a Breaking Bad

http://www.europapress.es/portaltic/internet/noticia-creador-breaking-bad-pirateria-ayudo-serie-20131021110300.html

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  1. Ernesto Reyes
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    Un punto en el que creo te falto fue la piratería en la música. Este es un problema que ha sido pasado por alto y que desde mi punto de vista ha impactado enormemente la industria sin que nos demos cuenta. Es cierto que el artista vive de los conciertos y que por comprar CDs piratas Shakira o Katy Perry no pierden gran cosa, pero lo que pocos toman en cuenta es que los que si vivían de las regalías por la venta de discos eran los compositores. Esa es la razón por la que ahora tenemos por un lado canta autores que componen sus propias canciones y efectivamente viven de conciertos (la mencionada Shakira) o cantantes que se dedican a hacer covers o cantar canciones poco inspiradas. Hay que pensar cuidadosamente en esto, por que lo que esta de fondo es la idea de nuestra cultura de que el crear, el talento, el arte, no debe ser pagado. Pareceria que solo la maquila tiene un costo real.

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