Por Gabriel Perea Guzmán |

P es un niño de siete años que, como cualquier chico, asiste al colegio, juega en el recreo y no le gusta hacer los deberes por la tarde. A diferencia de otros, P tiene epilepsia de lóbulo temporal, y durante las crisis ve a las personas de menor tamaño. Esta afección —llamada micropsia— provoca que los pacientes perciban los objetos de su entorno más pequeños y a una mayor distancia. En cambio, otras personas que padecen el mismo mal presentan complicadas alucinaciones o bien las cosas les parecen más grandes y cercanas. El conjunto de manifestaciones clínicas de la epilepsia es heterogéneo y complejo, los factores que la originan son diversos y las líneas terapéuticas van desde el control farmacológico hasta la cirugía.

La epilepsia puede definirse como una alteración del sistema nervioso central; se caracteriza por presentar hiperactividad eléctrica neuronal elevada y no sujeta a control inhibitorio. Los neurotransmisores más implicados son el GABA (ácido У-aminobutírico) y el glutamato, inhibidor y excitador respectivamente. Sin importar su causa, toda actividad epileptógena refleja un desequilibrio en la neurotransmisión gabaérgica y glutamatérgica, así como la falla de mecanismos inhibitorios.

 

epilepsia

 

La epilepsia impacta en la cognición de formas muy distintas; las variables que deben contemplarse en el análisis e integración de información durante una valoración neuropsicológica son las áreas cerebrales involucradas (foco epiléptico), la edad de debut, el tipo de epilepsia (idiopática o sindromática), el tratamiento recibido (politerapia farmacológica, quirúrgico, entre otros), los factores psicosociales (acceso a servicios de salud) y la escolaridad.

El desarrollo de las funciones cognitivas se altera más cuando el inicio de la epilepsia es a temprana edad; además, las epilepsias generalizadas y las parciales pueden tener un curso de desarrollo cognitivo distinto.

La valoración neuropsicológica debe orientarse a la exploración general de la cognición, así como a las habilidades presuntamente comprometidas. El tipo de crisis y su frecuencia pueden correlacionarse con un menor rendimiento en las pruebas y con una mayor afectación psicosocial y educativa. La localización del foco puede determinar una mayor afectación verbal o visoespacial. La etiología, por sí misma, puede asociar déficits, como es el caso de la epilepsia residual en traumatismos cráneoencefálicos graves. Al tratarse de una patología dinámica, la valoración debe ser longitudinal.

¿Cómo interpretar los resultados de la valoración neuropsicológica de nuestro paciente P? Comúnmente, se manejan dos abordajes interpretativos: el análisis de los resultados, tomando en cuenta el síndrome epiléptico o la localización del foco, y el análisis de los resultados por función o dominio cognitivo. En la clínica, resulta práctico un modelo interpretativo cruzado. Por ejemplo, las bajas puntuaciones de P en tareas de codificación verbal y las dificultades para la regulación de la conducta reportadas por padres y maestros pueden interpretarse como una disfunción de áreas límbicas y, debido a que el foco es izquierdo, las dificultades para codificar información verbal se explican por la implicación de la formación hipocampal izquierda.

El interés actual en el estudio de la epilepsia recae en el entendimiento de todos los componentes involucrados en la sinapsis que puede presentar una afectación, como la compartimentación pre y postsináptica, los canales iónicos, los neurotransmisores, el metabolismo energético, los factores de crecimiento, entre otros. Los conceptos como fenotipo sináptico empiezan a delinearse como unidades de conocimiento indispensables para entender de qué forma se afecta la conectividad funcional en la epilepsia y, por tanto, la cognición.

Una buena herramienta de trabajo para quienes se dedican al ejercicio clínico o docente es el sitio Epileptic Disorders. Ofrece un gran número de recursos bibliográficos y videográficos mediante un buscador versátil que permite explorar diferentes epilepsias por factor etiológico, síndrome epiléptico, localización del foco o fenomenología de la crisis.

También en la página de la International League Against Epilepsy  pueden hallarse recursos para ampliar el tema, así como la última clasificación de las epilepsias. Además, el lector podrá conocer la propuesta que está realizándose para modificar esta clasificación, además de todo lo relacionado con el próximo Congreso Internacional de Epilepsia, que se realizará en septiembre de 2015 en Estambul, Turquía.

 

Referencias

 

Fejerman, N. y E. Fernández, Neurología Pediátrica, Buenos Aires, Editorial Médica Panamericana, 2007.

García, A.; E. Cortés y S. Duarte, “Comunicación neuronal y metabolismo sináptico en epilepsia infantil”, Revista de Neurología, núm. 60, vol. 5, 2015, 219-228.

González, M.; M. Toledo; E. Santamarina; M. Sueiras; E. Cambrodí; S. Sarría; M. Quintana y J. Salas, “Crisis epilépticas visuales. Semiología e implicaciones clínicas”, Revista de Neurología, núm. 60, vol. 6, 2015, 257-262.

Owen, K.; M. Douglas; H. Gerry y B. Pennington, Pediatric Neuropsychology. Research, Theory and Practice, Nueva York, The Guilford Press, 2010.