Sikaan Orozco Ayala  |

Si de niño corrías, gritabas, saltabas, bailabas y eras un  pequeño demonio de Tasmania dando vueltas por todas partes, muy probablemente tu mamá te llevó al psiquiatra, quien tal vez te haya diagnosticado el llamado Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En tales casos, el doctor recetaba unas pildoritas de diferentes colores que te convertían en niño serio, muy  ordenado, de buenas calificaciones, atento en todo, excelente escucha y que tendía su cama. En pocas palabras, ese medicamento tenía el fin de convertirte en un señorcito muy responsable.

 

Y si al leer esto te quedó el saco, te sorprenderá saber que hace poco León Eisenberg, psiquiatra estadounidense creador del TDAH, declaró apenas siete meses antes de morir que el trastorno estaba “sobrediagnosticado”. Este término despertó múltiples especulaciones en torno de si el tratamiento que prescrito a miles de niños y jóvenes desde los años treinta era real o no.

 

A pesar de que Eisenberg trabajó toda su vida enseñando y aprendiendo de la medicina en las universidades de Pennsylvania y de Johns Hopkins, y que además fue jefe de Psiquiatría en los hospitales Johns Hopkins, en Baltimore, y el General de Massachusetts, en Boston, su declaración le ha restado reconocimiento a causa de la polémica que suscitó y al remordimiento de numerosas madres que durante años medicaron a sus hijos.

 

¿Qué fue realmente lo que quiso decir el prestigiado doctor con la palabra “sobrediagnosticado”? Hay quienes aseveran que se distorsionó la traducción de sus palabras y no fue eso lo que dijo; otros señalan que sobrediagnosticado no es lo mismo que ficticio, como las declaraciones afirman; otros más sostienen que Eisenberg se refería a que la enfermedad era una invención de toda una red de capitalistas —entre ellos, médicos y compañías farmacéuticas— para hacer dinero.

 

También existe la versión de que lo que Eisenberg quiso señalar fue que el TDAH es un problema mucho más profundo que no se cura sólo con una pastilla, sino que requiere un estudio más profundo del niño, sus relaciones con padres, maestros y su entorno. Cuentan que al doctor le horrorizaba saber que apenas el niño tenía un problema en la escuela, los padres lo llevaban al psiquiatra, quien diagnosticaba TDAH sin averiguar más; simplemente se le trataba con droga.

 

En síntesis, no es fácil interpretar con certeza las últimas palabras de León Einsenberg; la verdad detrás de ellas continuará siendo una interrogante.

 

http://www.feaadah.org/es/sobre-el-tdah/mitos.htm

http://www.trastornohiperactividad.com/falsas-creencias-tdah