Por Cristopher Pardo  |

Comer es una necesidad y un placer. Una actividad tan simple y sin embargo tan esencial. Pero nunca pensamos qué hay en ella o por dónde pasa para llegar a nuestro plato. La verdad es poco agradable y, al final, insuficiente, pues es imposible dejar de comer.

 

Las grandes compañías encargadas de distribuir los alimentos pretenden dar la imagen de que, hasta el día de hoy, provienen de soleadas granjas atendidas por granjeros amigables. A mi mente llega el último comercial de McDonald’s, que te ofrece conocer “de dónde viene la carne de sus hamburguesas”. La realidad es otra muy distinta.

 

Las vacas son criadas en extensiones de miles de hectáreas, donde las alimentan sólo con maíz, porque de ese modo engordan más rápido; así es: no más pasto para los bovinos. Además, las encierran en corrales tan minúsculos que no pueden correr, lo cual está pensado para que no quemen calorías; por su inmovilidad, terminan batidas en sus propios excrementos. ¿Crees que alguien, en los mataderos, va a molestarse en limpiarlas? No; así que cada pieza de carne —sea molida, en filete o en tu corte preferido— contiene heces.

 

Algo similar sucede con los pollos. Se la pasan comiendo sin cesar días enteros, porque, mientras tengan alguna fuente de luz, creen que es de día. De hecho, el pollo engorda tan rápido que a los 40 días de nacido es incapaz de sostenerse sobre sus patas y está listo para ser procesado.

 

¿Han notado que hoy es posible conseguir cualquier fruta o verdura aunque no sea su temporada? Tal vez ni los niños de ahora sepan que ciertas frutas y verduras sólo crecen dependiendo de la estación del año. Sin embargo, en la actualidad,  las semillas son modificadas para forzar a las plantas a crecer rápido y a generar frutos todo el año, con un color atractivo para el consumidor.

 

Sin alternativa

 

Lo lógico sería creer que dejar de consumir en los establecimientos de comida rápida o fast food, bastaría para librarse de este tipo de alimentos. Pero resulta imposible escapar de esto. Al final del día, la carne que vende McDonald’s, el pollo de KFC o el cerdo en el pepperoni de Domino’s  es el mismo que venden en los supermercados y en los restaurantes.

 

En un mundo globalizado, donde hemos conocido la triste realidad de la manipulación de los medios, resulta deprimente descubrir que ni siquiera con la comida estamos seguros. Es interesante cómo buscamos la mayor higiene posible en nuestra comida cuando ésta ya viene contaminada de fábrica.

 

Aunque los científicos investigan sus repercusiones negativas, el mayor problema de la comida contaminada de fábrica es que al final aún no se sabe que ocurre con los componentes de los alimentos cuando se combinan. Por ejemplo, ¿qué pasa cuando el amoniaco de la carne se encuentra con los tintes de las frutas? Todavía más: falta saber qué pasará cuando estos componentes se mezclen con la contaminación acuática y aérea.

 

Tengo una buena noticia y otra mala. La buena: no toda la comida viene de fábricas; la mala: ésa es hasta tres veces más cara. Es verdad que para algunos la opción de pagar más es viable; pero pensemos un momento en el trabajador promedio que apenas puede respirar. Una persona así no compra ese tipo de carne no porque no quiera, sino porque la opción es más que nula. Comer bien y comer sano dejaron de ser sinónimos hace mucho.

 

Con anticuerpos

 

Pese a todas las porquerías que ingresamos a nuestro cuerpo, voluntaria o involuntariamente, la naturaleza nos dio un arma invaluable llamada anticuerpos. Aunque es verdad que hay bacterias que el cuerpo no alcanza a combatir solo, moriríamos muy pronto si no contáramos con los anticuerpos.

 

Por otra parte, aunque el tema de la comida y su procedencia resulta desagradable, también debemos tener en cuenta que desde tiempos remotos el humano ha consumido alimentos con bacterias. No obstante, si de verdad se desea reducir el daño que la comida puede generar, el único consejo que sirve es el de no comer en lugares evidentemente insalubres.

 

En conclusión, no pretendemos que teman a la comida por la forma en que se produce; pero no cierren los ojos ante el hecho de que el método de procesamiento de los animales y plantas ha cambiado. Podríamos exigir un mejor manejo de estos, pero al final no podemos dejar de comer, así como no podemos dejar de respirar.

 

Para más referencias, consulten:

Food Inc. Comida S.A. (Documental en español) http://vimeo.com/37868254

Carne de McDonald’s con amoniaco http://www.ambito.com/noticia.asp?id=701743

Las hamburguesas  del McDonalds tienen menos de 2% de carne http://disinfo.com/2013/08/fast-food-hamburgers-contain-as-little-as-2-percent-meat/

10 cosas que las empresas no quieren que sepas de la comida http://www.ecoosfera.com/2013/09/top-10-cosas-que-la-industria-de-comida-procesada-no-quiere-que-sepas/

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