Por Alfredo Ruiz Arias  |

Si te molestaban de chiquito por no saberte el himno nacional o se te olvida qué día se celebra la Independencia de México, esta guía es la herramienta ideal para sorprender a tu tía la sabionda con tus dotes culturales.

 

Antes de empezar con esta guía rápida para ser parte de los grupos más sofisticados de la intelectualidad y el buen gusto, es necesario recordar que para parecer culto es indispensable tener el look adecuado: unos lentes que pasaron de moda hace 30 años (aunque no tengan aumento), unos cuantos libros sacados del librero de tu papá (que no sean de superación personal, porque es de muy mal gusto) y unos converse que parezcan haber sido masticados por tu perro (tres veces). Después de armar tu look, podemos empezar con estos sencillos pasos:

 

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  1. La pronunciación correcta de los personajes relevantes de la historia es esencial; recuerda que para nombrar a Freud, uno de los personajes favoritos entre la socialité intelectual, es necesario pronunciarlo de la siguiente manera: “Froid”. Para pronunciar otros nombres raros en diferentes idiomas, sólo basta que des un vistazo a algunos videos en Youtube, y listo para aventarte a la platicada.
  2. Recuerda que todo intelectual odia lo comercial o, mejor dicho, lo que en idioma intelectualoide llaman mainstream. Es de pésimo gusto aventarte un comentario del último disco de Paulina Rubio, o de la última película de Jennifer Aniston. Por el contrario, recuerda que en este mundo, entre más criticón, mejor.
  3. Si quieres lucirte con un comentario que guste a tus amigos intelectuales, busca rápidamente los discos de moda de los cincuenta, en la República Democrática de quién sabe cuál, donde se utilizaban los instrumentos menos conocidos del planeta: entre más viejo y desconocido sea tu disco, seguro será más interesante.
  4. La música clásica siempre puede ser una salvación en un momento de aprietos. Mozart, Beethoven (no confundir con el perrito) y otros músicos del estilacho te pueden librar del trance. La verdad, nadie entiende de qué va este tipo de música, pero tú di que te parecen los genios más grandes de la historia del mundo mundial.
  5. Si de política se trata, el gobierno tiene la culpa. No hay más que decir en este punto, la grilla es indispensable.
  6. Los monumentos históricos son la fascinación del mundo cultural, así que aviéntate un viajecito, aunque sea por medio de Wikipedia, para dar la finta de que los conoces mejor que tu casa.
  7. Twitter es el medio perfecto para darle vuelo a la hilacha y aventarte todos los comentarios que se te vengan a la cabeza. Da igual si no sabes del tema: todos son ignorantes y tú siempre tienes la razón.
  8. Los intelectuales también beben, pero no cualquier cosa, así que los vinos son una parte importante de esta guía. Si te avientas el librillo Vinos for dummies, estarás preparado para hablar de todas las uvas (hasta las de año nuevo) y darle como licuadora a la copa de vino para “catar” un buen vino.
  9. Recuerda que ni Harry Potter ni El Señor de los Anillos ni Crepúsculo son libros que debas mencionar. Los autores preferidos en las conversaciones filosóficas, teóricas y fanfarroneras son Dostoievski y Nietzsche (para la pronunciación correcta de estos nombres, regresa al paso 1).
  10. Encontrar a tus nuevos amiguitos intelectuales es muy fácil. Sólo tienes que asistir a los eventos más “in” de la sociedad. Entre los lugares favoritos, están las corridas de toros (in-dis-pen-sa-ble), las exposiciones de arte, los restaurantes de moda y, como decía Zazú, “Hay uno en cada familia… en la mía hay dos”. Si necesitas una ubicación geográfica más precisa, te recomendamos asistir los fines de semana a la Colonia Roma-Condesa y a la zona de Polanco.

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Esperamos que esta guía rápida te sea de utilidad. Pero si necesitas más información, corre a tu librería más cercana por los tomos 1 y 2 de 365 días para ser más culto y recuerda: no importa si en el salón te la pasas aventando avioncitos de papel, si en la oficina te la vives checando a tus cuates en Facebook o si en casa vibras de emoción con cada nuevo capítulo de la Rosa de Guadalupe; en 365 páginas está todo lo que necesitas para parecer una persona culta.

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