Por: Alejandro Vargas España |

Encarnación del juego hermoso, que cautiva a sus aficionados y a cualquier espectador, el club de futbol Barcelona es el conjunto más ganador en los últimos años y es considerado uno de los mejores equipos en la historia de la disciplina por aficionados, entrenadores y periodistas. Mucho se habla de su cuadro titular y también de la Masía —su escuela de futbol—, donde se forjan las futuras estrellas blaugranas; sin embargo, poco se ha mencionado sobre qué hace diferente a esta academia de balompié; a ello, está dedicado el artículo.

 

La llamada escuadra culé trabaja con su escuela desde finales de los setenta y ha logrado unificar la forma de practicar el futbol desde las fuerzas inferiores hasta el primer equipo; sus características distintivas son el sistema de juego siempre ofensivo y la primacía del talento sobre el físico, aparte de ser uno de los pocos equipos en el mundo que tiene como prioridad la posesión de la pelota en todo momento.

 

La filosofía del club se inculca desde los miembros más pequeños hasta los más grandes, buscando, además, una  formación completa. En Can Barça —la casa del Barcelona— se promueve, como un requisito, la educación de todos sus miembros; por ello, ha establecido acuerdos con grandes universidades catalanas, que han diseñado estrategias para los futbolistas y puedan cursar carreras por internet o asistiendo a clases con horarios especiales y, así, puedan estudiar y jugar de manera simultánea. El Barcelona es la escuadra profesional que cuenta con más jugadores estudiando y exige mantener buenas calificaciones, además de complementar su preparación con clases de inglés y de cómputo para un desarrollo integral.

 

 

Carles Folguera, actual director de la Masía, ha asegurado en distintas entrevistas que su institución busca ser responsable con sus jugadores y su sociedad. En el propio conjunto catalán se incorpora, aproximadamente, cincuenta por ciento de sus jóvenes formados, mientras otro porcentaje irá a distintos equipos —de hecho, se trata del club que más jugadores debuta en Europa—; sin embargo, un cuarto de sus egresados no se ganará la vida en el futbol, de modo que la preparación exigida le ayudará en un futuro a lograr una vida laboral exitosa en la profesión elegida.

 

En cuanto a los entrenadores contratados por el Barcelona, el club ha buscado que estén más preparados y no sólo cuenten con los cursos de directores técnicos avalados por la FIFA, sino con capacitación para ser maestros y educadores; con ello, se pretende que ofrezcan una mejor enseñanza futbolística y se conviertan en auténticos guías de los jugadores a su cargo; asimismo, la institución busca incorporar a presidentes, entrenadores y coordinadores con pasado azulgrana para que la tradición y la historia del club siga impregnándose en los nuevos talentos.

 

Las instalaciones de la Masía se encuentran cerca del Camp Nou, el estadio del Barça, y tiene capacidad para más de cincuenta alumnos que viven, entrenan y estudian, formando una familia. Los directores de la escuela blaugrana aseguran que estos niños siempre están bajo la atención de educadores, hay un cálido ambiente y lo más importante de este lugar es que todos conviven y juntos van aprendiendo valores como el compañerismo, el trabajo en equipo y el respeto, entre otros.

 

Uno de los aspectos interesantes y distintivos del proyecto catalán es que las estrellas de primera división sean un ejemplo para los futuros profesionales; por ello, cuando los nuevos talentos van subiendo de división, al llegar al primer equipo pueden seguir aprendiendo de los más grandes, como Xavi, Iniesta o Messi, quienes les explicarán la importancia de defender los colores del club y de conservar los valores aprendidos; así, mientras más unido esté el equipo, más fuerte será al competir.

 

La oncena azulgrana se ha ganado el reconocimiento del mundo entero en los últimos años, pero es justo reconocer que se trata de un trabajo sostenido por 40 años, desde las fuerzas inferiores, y  que hoy cosecha un éxito impresionante con el primer equipo. Puede afirmarse que Can Barça trabaja como una secta: pocos son los privilegiados de entrar, pero en ellos se deposita una confianza plena, se les trabaja a “fuego lento” para cumplir etapas tanto deportivas como académicas, buscando que sus jugadores tengan más herramientas para destacar.

 

Lo dicho nos permite afirmar que el Barça es una familia y no sólo piensa en futbol; piensa también en sus miembros, los ayuda a ser mejores, e incluso les da herramientas por si no destacan dentro del mundo del balón; éste es el gran logro de la institución desde sus estructuras de base, la promoción de un sistema de juego que los niños practican por más de diez años y, de ese modo, todos los miembros entienden el deporte de la misma manera; es lo que hace la diferencia y genera un vínculo de cariño con todos aquellos que han colaborado dentro de la organización. No hay nada mejor para una empresa que sus trabajadores estén cómodos y tengan cariño hacia el sistema, pues darán todo por ella y la defenderán a muerte cada partido.

 

El Barcelona trabaja de manera correcta; como está escrito en las tribunas de su estadio, es “més que un club” (más que un club).

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