Por Alfredo Ruiz |

 

La literatura ha permanecido durante mucho tiempo y contiene entre líneas la historia y la experiencia de la humanidad en su paso por el mundo. Aunque siempre ha nutrido a la sociedad, su acceso no siempre ha sido el mismo. En la Edad Media, por ejemplo, las bibliotecas eran lugares elitistas donde sólo podían entrar los miembros del clero y los políticos de alto nivel. Sin embargo, eso se ha modificado con los años y hoy nos encontramos con un acceso más democratizado de la literatura.

 

No obstante, con esta democratización de la lectura se inaugura una nueva etapa: la mercantilización del libro. No podemos pasar por alto que cuando hablamos de libros nos referimos a una industria, que, como tal, debe aportar beneficios económicos a sus inversores y a quienes trabajan en ella. Además de transmitir conocimientos y ayudar a modelar el espíritu, el libro está sujeto a las leyes del mercado. ¿Y cómo funciona este mercado en nuestro país?

 

En México se lee más por obligación que por gusto. Lo que nos dejan en la escuela representa 42% de lo que leemos los mexicanos, según datos de la Encuesta Nacional de Lectura. Y la mayor parte de la población no tiene un libro o autor favorito. Por eso, surge otra interrogante: ¿cómo seleccionamos lo que leemos?

 

La recomendación es uno de los factores indispensables en el mercado literario. Cuando a alguien le gusta un libro y lo recomienda o cuando se escucha mucho el título de un libro, se cree que es “un buen libro”, más por una temática atractiva que por la calidad del autor.

 

Otro factor del mercado literario es la relación que existe entre la literatura y el cine. Éste se ha encargado de transportar la literatura al medio audiovisual haciéndola más accesible, pero a la vez simplificándola. Muchos libros que se leen actualmente tienen película y la mayor parte de los lectores acuden a la literatura después de verla. Como ejemplo de estos éxitos literarios convertidos en películas tenemos Harry Potter, Crepúsculo, El señor de los anillos, El niño con el pijama de rayas, El perfume, El código da Vinci, y otros muchísimos ejemplos de historias adaptadas al lenguaje audiovisual.

 

Para entender el mercado literario, también debe repararse en los bestsellers, obras que aportan grandes beneficios económicos a las casas editoriales, pero generalmente se relacionan con el entretenimiento y responden más a la lógica mediática que a la cultural. Por esta razón, los libros de mayor éxito suelen estar escritos con base en fórmulas simples y predecibles,  que aportan poco a la literatura y que simplifican el lenguaje, convirtiendo al libro en un objeto que se vende por su forma más que por su fondo.

 

La denominada cultura de masas convierte al libro en un medio de entretenimiento, donde se deja de lado el aporte humanístico y formativo de la cultura. Es mejor distraer a la sociedad que informarla o hacerla reflexionar, cosa que también sucede con otros medios de comunicación masiva como la televisión.

 

Por otra parte, la relación entre aprendizaje y literatura ha quedado muy distante, donde el fondo de la lectura no se relaciona con el aprendizaje, sino con una cuestión evasiva de la realidad. Y es que a quién no le gustaría ser mago, caballero, vampiro, lobo o alguna criatura mitológica o comportarse como tal o cual personaje novelístico.

 

La mujer tiene una fuerte participación en el mercado literario; en estudios sociológicos se ha demostrado que el género femenino es el de mayor incidencia lectora. La  industria tiene en la mira siempre a la mujer como un cliente seguro y rentable. Y dentro del modelo femenino de lectura, encontramos también ciertos géneros con mayor éxito entre el público femenino; uno de ellos es el romántico. En este género, encontramos una fórmula que nunca falla. La novela suele estar escrita en primera persona, con un tono ligero y divertido, un lenguaje coloquial y una ambientación urbana, que culmina con una solución a todos los problemas del personaje y un aprendizaje que cambia totalmente su vida. El modelo es infalible y está presenté en diferentes novelas contemporáneas.

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  1. Aquiles Esquivel Madrazo
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    Yo solo quiero que alguien me ayude a entender algo.

    Cómo es posible que en Estados Unidos en casi 20 años (desde los 90´s) el precio de sus libros apenas ha subido 2 dolares Mientras que en México un libro en menos de 2 años que antes contaban 200 pesos se reimprimen a 399 pesos.

    ¿Cómo espera el país que se lea más si, ademas de la nula costumbre de leer, los libros están muy caros?

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