Por Alfredo Ruiz Arias|

Si hay un cineasta que es noticia cada vez que aparece en público, ése es Lars Von Trier. El director danés fue declarado persona non grata por el Festival de Cannes en 2011. Sus declaraciones provocaron molestia en medios y en los organizadores: “Comprendo a Hitler […] creo que hizo algunas cosas malas, sí, pero simpatizo un poco con él. Puedo verlo sentado en su bunker al final. No fue lo que llamaríamos un buen tipo, pero lo entiendo bastante y simpatizo un poco con él. Pero no estoy con la Segunda Guerra Mundial, y no estoy en contra de los judíos. No, ni siquiera contra Sussane Bier. Los aprecio mucho. Bueno, no demasiado, porque Israel es un dolor en el trasero. ¿Cómo escapo de esta frase? Ok, soy nazi”.

Tiempo después pidió disculpas diciendo que él era judío y tenía amigos judíos con quienes bromeaba acerca del tema, lo que no evitó que la gente siguiera emitiendo comentarios de rechazo hacia su persona. Pero el director no deja de ser provocador respecto al tema, pues recientemente apareció en el festival de Berlín con una playera estampada con el logotipo del Festival de Cannes y un letrero que decía persona non grata, provocando una vez mas la reacción de la prensa internacional.

 

La polémica no sólo está en él como personaje público. Sobre todo se encuentra en su obra cinematográfica, que se caracteriza por tratar temas controvertidos que han generado múltiples opiniones.

 

Aunque su gusto por el tema sexual marca su filmografía con películas como Anticristo, Melancolía y otras cintas sobre el tema, es Nynphomaniac la más controvertida. En ella se trata el tema de la sexualidad con la particular crudeza que caracteriza al director. La película se divide en capítulos (como suele hacer en otros filmes) y en su primera versión duraba cinco horas y media; sin embargo, posteriormente se dividió sólo en dos y se recortó el tiempo. Esta cinta también generó controversia debido a que, por un supuesto error, se presentó su trailer en el estreno de Frozen en un cine de Florida repleto de niños.

 

Von Trier es uno de los fundadores del movimiento Dogma 95, y junto con Thomas Vinterberg y otros realizadores establecieron un nuevo manifiesto que rechazaba el uso tecnológico —como la filmación sólo en locaciones y no en costosos sets, no utilizar filtros de luz en las cámaras— y de efectos visuales en el proceso de la realización de la película. El objetivo consistía en acercarse al hombre y a la naturaleza, por lo que se evitaron movimientos de cámara antinaturales, realizados con grúas o con dollys.

 

La trilogía Corazón dorado marcó parte importante de su filmografía a partir de 1996 y lo convirtió en uno de los directores consagrados de la historia del cine. En ella se incluyen los filmes Rompiendo las olas, Idioterne y Dancer in the dark. Esta última fue una de las más premiadas por la crítica cinematográfica y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes por mejor película y mejor actriz. El papel principal corrió a cargo de la cantante de origen islandés Björk, consagrada artista de la industria musical que incursionó en el cine con esta película. Se trata de una historia de amor entre Bess y Jan, un melodrama que va de lo milagroso a lo morboso y utiliza la música como elemento conductor de la historia.

 

 

En años posteriores, Lars von Trier enfocó su interés en Estados Unidos, donde creó una nueva trilogía sobre la sociedad estadounidense. La primera película de esta trilogía fue Dogville (2003), rodada en el interior de un hangar que representaba un pueblo a través de divisiones imaginarias en el piso del lugar. La parte del sonido fue muy importante en esta película, pues a través suyo uno puede ubicar las acciones de los personajes durante la película. La protagonista de esta película es Nicole Kidman, quien encarnó el papel de Grace, una mujer que escapa de un pasado desconocido y misterioso.

 

 

Otra de sus películas que causaron polémica por su contenido sexual fue la película Anticristo (2009), protagonizada por Willem Dafoe, en una de las historias más violentas de los últimos años.

 

Otra de los últimos filmes del director fue Melancolía, protagonizada por Kristen Dunst, donde narra la historia del fin del mundo a través del pequeño universo de este personaje. La película se estrenó en 2011 y fue aclamada a pesar de las declaraciones del director sobre su posición frente al nazismo.

 

 

Además de las películas estrenadas en cines, Lars von Trier también se interesa en el erotismo y en nuevas formas de ver pornografía. Por ello, fundó la compañía Zentropa, que inicialmente producía películas del Dogma 95, pero después se dedicó a realizar películas pornográficas dirigidas al público femenino. Incluso las instalaciones de Zentropa son exóticas, pues se ubican en un campo militar abandonado, donde el director conduce un carrito de golf para transportarse a su oficina.

 

Una anécdota curiosa del director danés es su aviofobia (miedo a volar), cuestión que le ha impedido viajar mas allá de sus alrededores. Por lo que en muchas ocasiones ha tenido que cambiar el lugar de las locaciones para no desplazarse en avión, recurriendo a emplazamientos en Dinamarca y otros países cercanos.

 

A pesar de sus polémicas acciones, el director se ha caracterizado por mostrar siempre un punto de vista único de la realidad y ha dado a conocer la parte más oscura de la sociedad por medio de una reflexión sobre la sexualidad, la ética y los valores humanos.

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