Por Cristopher Pardo  |

 

El tema de la ecología se ha puesto de moda en los últimos años. Cada día es más común encontrarse con personas que optan por un estilo de vida verde, con grupos ecologistas que luchan por el bien del planeta; entre los más famosos, se hallan Greenpeace y las empresas que buscan modelos menos agresivos con el ambiente. Pero ¿la gente, los movimientos y las empresas hacen esto por un verdadero ideal propio o sólo por pose social?

 

Por el bien del planeta y el de nuestra imagen

La idea de “ecoeficiencia” surge de las empresas a raíz de dar una imagen verde; la botella plantbottle o las bolsas biodegradables o biocompostables son uno de los resultados de esta actitud verde, que las empresas han adquirido. Y el hecho de que el petróleo subiera de precio y resultase más barato usar plantas como materia prima para envases no tiene nada que ver.

 

¿Por qué hoy y no antes? Me pregunto qué detuvo a las empresas en el pasado a cambiar por una actitud más verde. El alza del petróleo y esta súbita actitud verde son una coincidencia muy curiosa. Más cuando el principal impulsor de estas campañas son empresas cuya elaboración de sus productos daña al ambiente. Ofrecen un manejo responsable en su trato al ambiente, pero los recursos utilizados en la elaboración de sus mercancías, sobre todo el agua, quedan en muy mal estado.

 

Aún tenemos mucha tecnología verde que necesita investigarse a profundidad; en ella están los paneles solares y la capacidad para que absorban más energía, o el combustible a base de hidrógeno. ¿Saben por qué no se han implementado a fondo estas tecnologías? Porque las petroleras perderían mucho, y si algo nos enseñó la Doctrina del Shock es que el poder de la globalización puede más que el del medio ambiente.

 

Llama la atención cómo antes sólo unos cuantos mostraban un interés genuino por el daño del planeta. Pero nada más faltaba que la ecoeficiencia se pusiera de moda para que de la nada salieran todos a decir que son de mente verde, algo así como ecologistas de clóset.

 

No soy cochino, soy ecologista

Con el boom ecológico, surgen nuevas corrientes que buscan el beneficio del planeta, más o menos como una tribu urbana. Resulta triste para los que se han esforzado toda su vida por hacer un bien al mundo cooperando con su “granito de arena”, para que de la nada salga alguien a usar su bicicleta, propia o rentada del gobierno, para gritarle al mundo que está haciendo algo por el planeta. Podrá hacer mal uso de la luz o consumir mercancías que lastiman al ambiente, pero por usar la bici ya es ecologista. Sólo falta que salga alguien alérgico al agua y diga que cuida el agua.

 

Desde hace algunos años se lanzó un proyecto de compromiso social para reducir las emisiones de ozono en el mundo; el proyecto se llama Protocolo de Kyoto, y varios países del mundo —incluido México— firmaron, comprometiéndose a reducir sus emisiones de ozono. Estados Unidos no firmó. Si alguien se preguntó por qué se redujo el límite de calcomanía doble cero de 10 a 8 años la respuesta es que fue precisamente una de las medidas adquiridas en el sexenio de 2006-2012, con tal de contribuir al protocolo; sin embargo, con la salida de Nueva Zelanda y Canadá del protocolo —argumentando que no funciona—, México decidió ignorar los estatutos. Una consecuencia de esto fue que sólo en el Distrito Federal se comenzó a abusar de las obras, de las cuales muchas no se han completado, por lo que pasamos uno de los periodos más contaminados de la historia; de hecho, en el mismo periodo se cambió el margen del índice “permitido” de ozono, para que no obligaran a las obras a suspender labores.

 

Pensar en verde

Tengo que reconocer dos cosas: 1) mi admiración por los que llevan décadas luchando contra la sociedad y el sistema por hacer del mundo un lugar sano. 2) El beneficio implícito de la ecoeficiencia, ya que, aunque se creó con otros fines, ayudó a que más gente se integrara en la campaña por el apoyo al ambiente. Es preferible que al menos cooperen usando la bici a que no hagan algo del todo. Pero sigo sin perdonar a los que huyen al agua cual bruja de Oz.

 

Es verdad que las empresas siguen contaminando, pero por lo menos el daño es minúsculamente menor a que si no hubiesen adoptado a la ecoeficiencia. Aquí se trata de lo que se puede hacer hoy por hoy, dejar de pensar en el mañana y poner los pies en el presente.

 

La idea general de los ecologistas es la de salvar a la tierra, cuando la tierra no necesita ser salvada, ya que ésta no necesitará ni un millón de años para curarse —que es sólo un parpadeo para la Tierra—. Se debe pensar en el humano que habita este planeta, pues la tierra seguirá con o sin humanos en ella, pero nosotros sólo tenemos un mundo y, antes de ver a las estrellas, valdría la pena ver al frente.

 

Para futuras referencias consulten:

-Empresas ecoeficientes, un nuevo enfoque a la productividad empresarial http://www.ambientalmente.com/noticias/32-empresas-ecoeficientes-un-nuevo-enfoque-a-la-productividad-empresarial

-Elementos para ser “verde” (empresas ecoeficientes mexicanas) http://www.cnnexpansion.com/manufactura/2009/01/14/elementos-para-ser-039verde039

-Plantbottle http://www.coca-cola.com.ar/plantbottle/

-Protocolo de Kyoto http://unfccc.int/portal_espanol/informacion_basica/protocolo_de_kyoto/items/6215.php