Alejandro Garza y Foro UIC  |

 

Puede generar esquizofrenia y alterar el funcionamiento del sistema inmune e incluso llevar a la muerte a las personas que dejan de consumirla. Varios expertos la catalogan como el psicotrópico más adictivo de la humanidad. Su nombre científico es alfa-D-Glucopiranosil-(1→2)-beta-D-Fructofuranósido; los más entendidos la llaman sacarosa, pero en todo el mundo se conoce como azúcar.

 

Su consumo se encuentra tan extendido que resulta difícil pensar una cultura sin ella; sin embargo, es un asesino que mata lentamente. Los estudios que demuestran su toxicidad deben alertarnos y hacernos ver que lo que hay en nuestra alacena es veneno puro. Pero la difusión de sus resultados aún es insuficiente, tal vez porque, como afirma el doctor M. O. Bruker, autor del libro ¡Azúcar, azúcar!: “¿Quién quiere enterarse de que lo dulce es altamente perjudicial para la salud?”

 

“Al igual que el alcohol y el tabaco, el azúcar es una droga. Se necesitan acciones importantes por parte del gobierno. El consumo del azúcar debe ser desalentado y los usuarios deben ser conscientes de los peligros”, dice Paul van derVelpen director de los Servicios de Salud Comunitaria en Holanda. “Esto puede parecer exagerado y descabellado, pero el azúcar es la droga más peligrosa de todos los tiempos y puede ser adquirida fácilmente en cualquier parte”, concluye en su artículo.

 

Cuando ingerimos azúcar, por unos instantes, el organismo se siente ligeramente eufórico, pues el cerebro lo percibe como una recompensa. Pero después de rato, como ocurre con cualquier energizante, su efecto se revierte. La investigadora Yazmín Macotela, del Instituto de Neurobiología de la unam, en Juriquilla, afirma que el estado de euforia se genera por la producción de serotonina en el flujo sanguíneo, pero además provoca un insaciable deseo de seguir comiendo. Las empresas productoras de comida chatarra conocen muy bien esta reacción y la utilizan para que sus productos se sigan comprando.

 

Cuando el consumo de azúcar es alto y por tiempo prolongado, son frecuentes las bajas de glucosa que provocan un estado de depresión que los expertos han llamado sugar blues: “a mayor consumo, mayor depresión”. Y junto con la depresión, también aparecen ansiedad, irritabilidad, agresividad y dolor de cabeza.

 

El riesgo de consumir azúcar varía según el metabolismo de cada persona, pues hay quienes pueden comer más sin efectos notorios. Sin embargo, un estudio con ratones recientemente publicado en la revista Nature Communications 4, revela que aun en dosis bajas o supuestamente seguras, el azúcar tuvo efectos negativos en la supervivencia de los ratones: aumentó en 100% la mortalidad en hembras, los machos mostraron baja fertilidad y aumento del colesterol, entre otras alteraciones. Y ya sabemos que lo que perjudique a un ratón de laboratorio, también lo hará a los humanos.

 

Que el azúcar puede generar diabetes tipo dos e hipertensión arterial es ya sabido. Pero no ocurre lo mismo respecto de otros males, como la esquizofrenia (según datos del British Journal of Psychiatry), la hipoglucemia (concentración baja de azúcar que produce alteraciones o pérdida de conocimiento), los infartos cerebrales (ictus), la depresión y la demencia (de acuerdo con un estudio de la Universidad de Washington). Además, su alto consumo también afecta los huesos, lo que puede ocasionar osteoporosis en la vejez. Incluso, siendo adicto, puede presentarse la muerte, como lo explica la Dra. Julia Ross: “La dependencia a la sustancia hace que cada vez se necesite mayor cantidad y/o un consumo más frecuente, lo que va mermando la salud del paciente, llegando a ocasionar la muerte”. Otra investigadora y autora del libro Primer Manual de Nutrición Consciente, Laura Urbina, destaca que un efecto más de la ingesta de azúcar en altas proporciones y por tiempo prolongado, es la dificultad para distinguir lo real de lo irreal, lo que confirma el estudio de la Universidad de Washington.

 

El libro de Nancy Appleton, Lick the sugar habit, expone que también se originan problemas en el sistema inmunológico:

 

“Una de las substancias aparentemente inofensivas y sin embargo una de las que mayores problemas crea al atacar nuestro sistema inmunológico es el azúcar. Los macrófagos quedan atorados en el azúcar y se imposibilita su acción. La misión de los macrófagos consiste en destruir, bloquear y activar la inmunidad cuando detectan la presencia de una toxina, un virus o una bacteria… Cada vez que ingerimos azúcar, aunque sea tan poco como dos cucharadas, las proporciones de minerales entran en desbalance. Este desbalance a su vez, en personas ya enfermas, puede durar horas y a veces ya no se recuperan. Cuando los minerales del cuerpo están en desbalance día tras día, año tras año, posiblemente por generaciones, la habilidad del cuerpo para volver a su homeostasis está agotada. El cuerpo ya no puede volver a su armonía o balance… Resulta pues increíble que las autoridades del Departamento de Salud Pública de diferentes naciones sigan manteniendo al público en la total ignorancia. Lo más que se ha conseguido es obligar a indicar en la etiqueta de los productos industriales si contienen azúcar, cosa que aparece prácticamente en 90% de los mismos ya que ¡incluso los productos salados son conservados en azúcar!”

Jacob Teitelbaum, autor del libro Termina ya con tu adicción al azúcar, señala cuatro comportamientos que clasifican a alguien como adicto: 1) que la persona se encuentre constantemente cansada y recurra al azúcar para subir su nivel de energía, 2) que se irrite en exceso cuando va a tomar algo que no contiene nada de azúcar, 3) que usualmente esté comiendo algo dulce y 4) que de forma recurrente compre algo con azúcar para equilibrar el ánimo.

 

En definitiva, el azúcar es un asunto de salud pública de primer orden, no sólo porque los diversos estudios señalan graves alteraciones en la salud de los consumidores de este producto, sino porque también provoca alteraciones psicológicas.

 

Por otra parte, empezamos este año con una serie de nuevos impuestos, de los cuales uno impacta directamente en las bebidas azucaradas, pues cobrará un peso por cada litro de refresco. Aunque se dijo a los ciudadanos que este gravamen era para desincentivar el consumo de dichos productos, no se aceptó la propuesta de las organizaciones que pugnaban por 2 pesos por litro como mínimo, lo cual habría resultado más efectivo. Al final, gravar con un solo peso parece una medida que se dirige a recaudar y no a cambiar los hábitos de los mexicanos, por lo que de nuevo queda en manos de los ciudadanos hacernos cargo de nuestra salud en lo que a sacarosa se refiere… a menos que queramos continuar siendo un pueblo de obesos, diabéticos, deprimidos, cansados y apáticos, por culpa de nuestros hábitos alimenticios.

 

MÁS

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  • La Asociación Americana del Corazón dice que nueve cucharadas al día son ideales para los hombres; para los mujeres, seis.
  • El número de cucharadas de azúcar que contiene un producto puede calcularse dividiendo los gramos de su contenido neto entre cuatro. Así, una bolsa de gomitas de 180 gramos, tiene 45 cucharadas de azúcar. Aunque en la bolsa se señale 3% de azúcar por cada 25 gramos.
  • Se calculan 120 millones de diabéticos en el mundo. De ellos, 5.4 millones son mexicanos.
  • En México, el azúcar cuesta 8 centavos de dólar más que en Estados Unidos. Nuestro país terminará este año con una producción de 7 millones de toneladas.

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  1. Nallely Ramos
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    Satanizar así el azúcar?… aunque tiene sentido, el ser humano es lo suficientemente estúpido para mediar su consumo… ni diciéndole que es diabético para de comer dulces… maldita seas azúcar que entras por nuestras bocas a destajo!!!

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