Por Nallely Ramos |

Fue un día largo y cansado; lo sé, porque de regreso a casa me dormí como una bendita en el camión, golpeando con mi cabeza el hombro de la persona de al lado (cada vez que esto me sucede, me repito “debo dejar de hacerlo, debo dejar de hacerlo”; ya saben, por seguridad).

 

Al llegar a casa, me doy un buen baño de agua caliente, tomo una cena ligera mientras reviso Facebook, Twitter e Instagram, como dejando todo en orden.

 

Apenas coloco mi cabeza sobre la almohada —mi suave y esponjosa almohada—, siento a Morfeo venir hacia mí: me abraza, me da besitos en la frente, acaricia mi cabello… ¿Qué?, ¿a dónde fue?, ¿qué?, ¿qué?, ¿sí estoy en el trabajo correcto?, también me gustaría viajar por el mundo, pero para eso necesito algo más que voluntad: dinero. ¡Por cierto!, ¿cuánto debo este mes de la tarjeta de crédito?, más lo que le debo a la contadora de las colchas que pedí… no sé si valió la pena ese gasto, fueron casi dos mil pesos entre cobijas suaves y colchas y almohadas… ¿Mi jefe se daría cuenta que llegué tarde hoy?; me miró un poco raro a la hora de la comida… pues si le parece, si no, que me corra…, si me corren, me pagan liquidación y así puedo pagar las tarjetas y entonces organizar mi viaje… ¿Qué hora es?  Las 2 de la mañana. Ya, duerme porque si no mañana todo el día tendrás sueño, beberás café como posesa y te vendrá gastritis. Como que quiere dolerme el estómago… y el pecho… y el brazo izquierdo… ¡oh Dios!, ¿y si me da un paro cardiaco y yo aquí sola? No quiero morir aún, tengo asuntos pendientes. Maldito dolor. No, no, no, recuerda lo que te dijo el doctor la última vez: estás bien del corazón, es la gastritis.

 

Son las 3 de la mañana. Ya sé, pondré un poco de música, eso me relajará. Contaré borregos, la última vez me funcionó. Mañana no debo olvidar poner la hoja de lechuga bajo la almohada, como me dijo mi abuela. A ver qué hay en Facebook: “¿Qué estás pensando? Tengo insomnio”. Ahora qué hay en Twitter:

—Yo: voy a dormir

—Cerebro: No, quedémonos despiertos hasta tarde y recordemos cada decisión estúpida que has tomado en tu vida.

—Yo: está bien.

Favorito y retweet.

He dado tantas vueltas en la cama; ya son las 5 de la mañana, en una hora debo despertarme. Suaves y deliciosas cobijas. Sensual almohada que me invita a dormir. Caigo poco a poco en ese pozo de calidez onírica…

¡Suena la alarma! Son las 6 de la mañana.

 

El “anticristo” del sueño placentero

 

El insomnio es la falta de sueño a la hora de dormir. Una definición muy simple con un trasfondo tan personal como amplio.

 

La mitad de los adultos padece insomnio en algún momento de su vida, un trastorno que casi siempre es un síntoma de otro problema y, por lo tanto, para tratarlo es necesario actuar sobre la causa que lo origina.

 

De acuerdo con estadísticas de la Clínica del Sueño de la UNAM, una tercera parte de la población mexicana presenta trastornos del sueño y 40% de ellos padece insomnio.

 

Esta enfermedad está subdiagnosticada, aun cuando se reconoce como un problema de salud que afecta a niños y adultos, genera irritabilidad, baja productividad e incrementa el riesgo de sufrir accidentes.

 

Las causas que nos privan de placenteras horas de sueño son diversas; entre las más comunes, están la falta de horarios regulares para ir a dormir, el azúcar, los fármacos, el abuso de bebidas como café, té, alcohol —que al principio podrían inducir fácilmente al sueño, pero al pasar las horas tiende a cortarlo—. Las más complejas abarcan alteraciones psiquiátricas que incluyen ansiedad, depresión, alcoholismo o drogadicción.

 

Con la aparición de las nuevas tecnologías, también surgieron nuevas teorías sobre la dificultad para conciliar el sueño de manera correcta. Aunque no se ha confirmado a ciencia cierta, la prolongada exposición a radiaciones diversas se relaciona con el agotamiento de los sistemas de autorregulación de los seres vivos. Puesto que las radiaciones no son percibidas por los sentidos —no pueden tocarse, no se ven, no huelen, no se sienten—, no hay que esperar ningún tipo de manifestación externa. Sin embargo, entre los síntomas más comunes en una primera fase, se encuentra el insomnio o los dolores de cabeza. Por ello, los especialistas recomiendan no poner a cargar el celular al lado de la cama ni colocar cerca de ella aparatos eléctricos —radio-despertadores, lámparas halógenas con transformador o teléfonos inalámbricos—.

 

No lograr pegar ojo, además de desesperante y frustrante, trae consigo consecuencias físicas y psicológicas que pueden empeorar el problema. Sin un sueño reparador, el cuerpo eleva la producción de hormonas relacionadas con el estrés, lo que provoca un incremento de la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo de padecer un ataque cardiaco y otros episodios cardiovasculares. También se debilita el sistema inmunológico, por lo que existen más posibilidades de contraer ciertas infecciones. Un descanso poco reparador hace que la piel se deshidrate.

 

El estómago también lo reciente: “crujidos” y ruidos nocturnos son señales de dormir poco y mal: el estómago reclama alimentos, pues el cuerpo está despierto por más tiempo. Por ello, la falta de sueño aumenta la producción de grelina, sustancia que produce sensación de hambre, y disminuye los niveles de leptina, un anulador del apetito. Por ello, el insomnio se asocia con la obesidad.

 

Con respecto a este último punto, Lola Bou, miembro de la Academia Española de Dermatología, asegura que “no hay evidencia científica, pero es lógico pensar que estar en reposo aumenta la acción de los anticelulíticos”. Mientras pernoctamos, el flujo sanguíneo disminuye y esto hace que los ingredientes de los productos penetren mejor. Además, la posición horizontal favorece la eliminación de líquidos y de residuos, lo que oxigena los tejidos y evita la celulitis o piel de naranja.

 

Durante algunas fases del sueño, las neuronas del cerebro se regeneran; si el descanso se interrumpe ese proceso no puede producirse, lo cual puede acarrear serias consecuencias, sobre todo en el aspecto lingüístico, pues genera dificultades en el habla.

 

Salud onírica

 

Dormir a pierna suelta no tiene por qué pasar a la lista de anhelos de vida. Los especialistas recomiendan una buena alimentación y ejercicio, entre otras actividades. De acuerdo con World Sleep Day, para tener una buena higiene del sueño hay que seguir los siguientes pasos:

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  • Establecer una hora fija para acostarse y levantarse.
  • Echar una siesta que no duré más de 45 minutos.
  • Evitar la ingesta excesiva de alcohol cuatro horas antes de ir a la cama.
  • No fumar.
  • Evitar la cafeína seis horas antes de acostarse: incluye café, té, refrescos y  chocolate.
  • Olvidarse de las comidas pesadas, picantes o dulces cuatro horas antes de acostarte. Opta siempre por comer algo ligero antes de ir a la cama.
  • Ejercitarse regularmente, pero no justo antes de dormir.
  • Usar sábanas y cobijas cómodas.
  • Procurar una temperatura apropiada y mantener la habitación bien ventilada.
  • Bloquear el ruido molesto y tanta luz como sea posible.
  • Reservar la cama para el sueño y actividades sexuales; evita usarlo para trabajo o actividades recreativas.[/unordered_list]

 

Una colección de varias noches de buen sueño benefician a tu organismo en general: cerebro, corazón, piel, fortalecimiento del sistema inmune; además, es un afrodisíaco natural.

 

Appzzzzz

 

No podemos hacer a un lado la tecnología como soporte para mejorar nuestra calidad de vida. En los dispositivos móviles, existen diversas aplicaciones que ayudan a mejorar o a conciliar el sueño, lo cual hace más ligera la hora en la que debemos alejarnos de nuestra preciada cama.

 

Algunas de ellas son:

 

Uniqlo Wake Up

Para iOS. Se trata de una alarma cuya música se basa en el clima, tiempo y día de la semana. La música fue escrita por un nominado al Grammy llamado Cornelius (Keigo Oyamada) y por Yoko Kanno. Lo curioso de esta aplicación es que permite al usuario grabar el momento en que despierta (hora, clima y temperatura ambiente), para luego compartirlo en redes sociales, como Twitter y Facebook.

 

SleepBot

Esta aplicación para iOS y Android monitorea qué tan bien ha dormido el usuario en un promedio tomado de varias noches. Además de monitorear el sueño, rastrea movimientos, graba sonidos en la noche y tiene una lista de consejos para mejorar el sueño y la higiene. Esta app es compatible con otras alarmas, entonces es probable que el usuario pueda seguir usando su preferida después de adquirir SleepBot.

 

Relax Melodies

Esta aplicación no tiene implícito el ayudar a dormir, pero si le pones la atención debida te ayudará a conciliar el sueño. Se trata de varias  melodías consideradas como relajantes: sonidos de océano, aves, agua corriendo, lluvia, etcétera, pueden ser mezclados para relajarte antes de caer en un profundo sueño.

 

Después de todo esto, me viene a la mente la frase que mi abuela me decía hasta el cansancio: “Puedes acostumbrarte a todo, menos a no comer y a no dormir”.