Abel vive en el invierno y en el verano Apolline. Cada uno aislado en su “naturaleza” no están predestinados a encontrarse, y no deben hacerlo. Pero todo lo prohibido es una invitación a ser descubierto, así, cuando Abel cruza la frontera y descubre Apolline, la curiosidad es abrumadora, su encuentro más complicado de lo imaginable y al final ambos tendrán que aprender a protegerse el uno al otro.

Poesía hecha animación.

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