Por Alfredo Ruiz Arias |

 

La ciencia y la cocina han ido de la mano a lo largo de la historia, podría decirse que no existiría la cocina como la conocemos hoy sin los utensilios y máquinas creados por los avances de la ciencia, pero esta relación nunca había tenido una aplicación tan sorprendente como la que está por venir.

 

En su momento, la licuadora, el microondas, el refrigerador y otros inventos fueron una revelación y una transformación en la forma cocinar. Antes de estos electrodomésticos, el ser humano tuvo que utilizar anafres, molcajetes y otras herramientas que nos resultan antiguas e incluso poco funcionales. Pero así como los electrodomésticos revolucionaron la gastronomía, actualmente llega un invento que transformará el consumo de alimentos: la comida impresa.

 

El término “comida impresa” proviene de las impresoras creadas para generar modelos en tercera dimensión; éstas tienen alrededor de treinta años funcionando, pero su técnica nunca había sido tan impactante sino hasta su aplicación en la comida impresa.

 

Tenemos algunos ejemplos como la cocina molecular con hidrógeno y otros materiales que crean experiencias culinarias únicas; o la comida impresa en papel comestible de Homaru Cantu, chef del restaurante Moto en Chicago y encargado de imprimir sabores como soya y papa en papel comestible y de cambiar la tinta de los cartuchos por jugos de zanahoria, tomate o papa con el fin de dar sabor, para luego cocinar el papel y dar la forma y textura finales, una idea innovadora que cambió la manera de concebir los platillos.

 

Pero lo que llegó para transformar las cocinas de todo el mundo es la impresión con máquinas 3D. Si creías que la ciencia ficción sólo se encontraba en el cine, Foodini, ChefJet y el ChefJet Pro están aquí para volver un sueño realidad: estas máquinas funcionan con materias primas para crear comidas realmente increíbles.

 

Foodini

Inspirada en las impresoras 3D, la empresa española Natural Machines creó esta impresora de comida, que sigue las recetas cuando un usuario la programa desde un smartphone o tablet. Este electrodoméstico tiene las dimensiones de un microondas y puede imprimir pizza, pasteles, pasta o chocolate; funciona como las máquinas de café instantáneo de cápsulas que, al combinar los ingredientes, crea capas de comida que se calientan y ¡listo, tenemos comida como por acto de magia!

ChefJet y el ChefJet Pro

Por otra parte, la empresa norteamericana 3D Systems muestra una nueva forma de cocinar con dos impresoras de comida. En realidad, la diferencia es el tamaño y algunas funciones específicas, la más pequeña y básica se llama Chefjet, y la más grande y de última generación se llama Chefjet Pro. La primera sólo imprime con dos materias primas: azúcar y chocolate, y tendrá un costo de alrededor de 50 mil pesos; la segunda podrá imprimir dulces de varios diseños y colores, ésta tendrá un precio aproximado de 100 mil pesos.

 

El proceso es muy parecido al de Foodini, que utiliza capas de sabores para crear comida tridimensional. Además de la impresora, la Chefjet Pro contará con una aplicación llamada Digital Cookbook para crear dulces con recetas de cocina, una revolución no muy lejana.

 

Por otro lado, hay quienes se esfuerzan por acabar con la matanza de animales para la alimentación humana: la empresa Modern Meadow destinó 300 mil dólares para realizar los estudios necesarios y crear una máquina que haga filetes con sabor a carne a partir de sabores artificiales. Aseguran que este alimento será comestible y que aportará las mismas proteínas que la carne de res. Ésta es una medida que evitaría la matanza de un gran número de animales, que en muchos casos ni siquiera llegamos a consumir.

 

Estos avances beneficiarían también a los seres humanos en muchos ámbitos. La NASA impulsa este tipo de proyectos, puesto que considera que ésta será la alimentación de los astronautas durante sus misiones espaciales. Ya no será necesario abastecerse de alimentos que ocupen mucho espacio dentro de las naves. Sólo con cápsulas y una impresora de comida, los astronautas podrán disfrutar sus alimentos preferidos en el espacio exterior.

 

Además, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) creó el prototipo Digital Fabricator, que busca aumentar la calidad de los alimentos que consumimos. Consiste en una impresora que prepara alimentos con la cantidad exacta de nutrientes y calorías necesarios para una persona. El usuario programa no sólo el tipo de alimento, sino la cantidad de grasa, proteínas, carbohidratos e incluso vitaminas que necesite. Esto puede beneficiar a miles de personas con enfermedades como diabetes e hipertensión, pues ahora podrán decidir la cantidad y calidad de sus alimentos, lo que disminuirá o aumentará el contenido nutrimental únicamente con un botón.

 

No sólo es una tecnología que hace más eficiente y rápido el cocinar, sino que realmente podrá tener impacto en nuestra sociedad y que ayudará a miles de personas que no tienen acceso a una alimentación digna. La comida podría llegar a todos los rincones del planeta y, además, ayudaría a prevenir enfermedades como la diabetes, que afecta a gran parte de la población.

 

Pero, también es importante señalar que nunca habrá un invento que sustituya la comida casera y las ocasiones de cocinar y platicar con la familia y amigos. La cocina tiene una parte mística que un electrodoméstico no podrá reemplazar; y las mezclas de ingredientes artificiales nunca superarán el sabor de las recetas familiares, además, no se sabe si la comida impresa y sus ingredientes sean beneficiosos para la salud. Asimismo, el costo de estas máquinas hará que no todos puedan adquirirlas y tomará tiempo para que se posicionen dentro del mercado de los electrodomésticos.

 

Lo cierto es que nos enfrentamos a nuevos retos y paradigmas en todos los aspectos de nuestra realidad. ¿Cuál es el límite de la creatividad humana? ¿Qué platillos existirán dentro de cien años? Sólo es cuestión de tiempo para que estas preguntas tengan respuesta; por lo pronto, hay nuevas formas de cocinar que ya están en el mercado, la comida impresa es una realidad.

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