Por Gabriela Toledo  |

Nuestra cultura empresarial carece de múltiples elementos, que van de la competitividad al desarrollo sustentable, de la corrupción a la responsabilidad social. Ante esta situación, es necesario revisar —desde el punto de vista de los negocios— el funcionamiento de la contabilidad verde, relacionada de manera estrecha con la sustentabilidad de los negocios.

 

La contabilidad verde consiste en la creación de sistemas y técnicas que permiten evaluar, cuantificar, registrar e informar los costos del impacto ambiental con objeto de reflejar pasivos contingentes, reevaluar activos, reservar capitales y generar valor. Este enfoque empezó a tener auge en los ochenta, debido a la búsqueda de una eficiencia financiera.

 

El término “contabilidad verde” o “contabilidad medioambiental” es una propuesta del Plan de Acción de Ecoinnovación de la Comisión Europea. Identifica y asigna un valor económico a los costos directos —como materiales o mano de obra— e indirectos —como renta, administración, combustible y energía—, que se reflejan en un balance general o ecobalance.

 

La gestión empresarial de hoy está considerando el desarrollo sustentable en sus planes de negocios. Su implementación requiere el uso correcto de los diferentes recursos: capital humano, financieros y materiales, con el fin de poder ejecutar una administración tanto más eficaz como eficiente y productiva.

 

Vale la pena preguntarnos ¿puede implementarse un modelo de administración que use la contabilidad verde?, ¿cómo impacta el desarrollo sustentable en el ejercicio de los presupuestos y recursos con que cuentan los negocios?, ¿de qué manera los negocios en México están considerando el desarrollo sustentable en la administración?, ¿cuáles son los alcances sociales, económicos y ecológicos de una administración que aplica la sustentabilidad como parte de sus recursos?

 

Los ejecutivos consideran la importancia competitiva que supone el reto de la sustentabilidad entre las estrategias impulsoras de nuevos modelos de negocio y en los procesos de innovación, que enfrentan presiones externas —estrictamente económicas—  e internas relacionadas en la creación de valor, tanto comercial como social.

 

En la medida que las empresas mexicanas, macro o micro, fijen objetivos de sustentabilidad, tendremos enfoques más integrados para informes financieros “verdes”, con el fin de aprovechar al máximo la información disponible e identificar posibles mejoras que incrementen la sustentabilidad de sus operaciones.

 

Además, integrar la información sobre la gestión de la sustentabilidad en todos los aspectos de la empresa puede facilitar una colaboración más efectiva con los grupos de interés en cada fase del ciclo de vida, desde la conceptualización inicial hasta la producción, distribución, consumo y reciclaje.

 

Esta propuesta contable tiene en perspectiva costos sociales, económicos y ambientales; cuando las empresas no están considerándolos, como a menudo sucede, tendrán un impacto en los estados financieros y es posible que los recursos se vuelvan escasos, si no se asigna un valor ambiental. Sin olvidar que toda empresa busca ser rentable, este sistema de registro repercute de forma directa en los estados financieros, tanto en forma interna al generar ahorro en los consumos energéticos, como en el externo al referirse a ventajas sociales y ecológicas; estos beneficios se reflejan en la llamada Responsabilidad Social Empresarial.

 

A partir de la Cumbre de la Tierra en 1992, se consideró impostergable la implementación de la ecoeficiencia como un proceso para maximizar la productividad de los recursos y minimizar tanto desechos como emisiones de energía, por lo que la contabilidad verde se enfoca en:

 

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  • Auditoría ambiental (asesoramiento, revisión y administración)
  • Contabilidad y control de costos de energía
  • Contabilidad y control de costos de desecho
  • Inversión, presupuesto y valuación

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El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sustentable (wbcsd, por sus siglas en inglés) ha desarrollado un conjunto de Indicadores de Ecoeficiencia para “ayudar a medir los avances hacia la sustentabilidad económica y ambiental en las empresas. De la misma manera, el wbcsd establece tres tipos de indicadores:

 

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  • De volumen, función de unidades producidas
  • Financieros, valorar riesgos y beneficios ambientales en función de ingresos
  • De rendimiento, en función de los servicios y rentabilidad del modelo de negocio con impacto ambiental

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Las empresas que sigan estos caminos serán más innovadoras, más productivas, y más competitivas. Por el propio interés de los empresarios debe fomentarse la ecoeficiencia entre sus socios, proveedores y clientes.

 

Se han desarrollado diversas metodologías o sistemas sobre la eficacia de la contabilidad verde. Para algunos, el denominado cuarto estado financiero tiende a mostrar —con base en los resultados de una empresa— utilidades relativas a necesidades sociales, económicas y ambientales, es decir, indicadores de sustentabilidad económica.

 

El cuarto estado financiero permite a las compañías extender su compromiso social con la ciudadanía; puede expresarse numéricamente y observarse su comportamiento en cuatro áreas clave:

 

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  1. Gobernabilidad y ética: forma como la compañía articula propósitos y valores corporativos.
  2. La gente: manera de comunicar políticas y prácticas de protección laboral, seguridad, estándares de trabajo, derechos humanos, igualdad de oportunidades en contratación y ascensos, equidad en acceso a la capacidad laboral.
  3. El medio ambiente: Inversión y acciones en calidad ambiental, tanto local como globalmente; procesos de producción más limpios; ecoeficiencia y desarrollo; tecnología en favor del medio ambiente.
  4. Las contribuciones al desarrollo: Contribuciones de las compañías, en forma directa, a la educación, el desarrollo de pequeños negocios y de la inversión en la comunidad.

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Tanto la contabilidad verde como la ecoeficiencia impulsan en el orbe y México nuevas vertientes con mayor impacto tanto en la sustentabilidad económica como en la Responsabilidad Social Empresarial. Por ejemplo, los reportes gri, la norma iso 2600, el Sistema Nacional de Indicadores Ambientales, entre otros. Pero independientemente de la lectura, negativa o positiva, que se presente en torno de la sustentabilidad económica, México y las empresas deben desarrollar la confianza, los recursos y las herramientas necesarias para calificar y clasificar el progreso realizado en el desarrollo sustentable a partir de indicadores financieros.

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