Por Itzel Roldán |

En pleno siglo XXI, no hay campaña social más efectiva y más lucrativa que ser ecológico, ser un ciudadano responsable y comprometido con el cuidado del planeta, utilizar productos orgánicos sin pesticidas ni conservadores artificiales, emplear el reciclaje como una forma de vida y, sobre todo, no contribuir más a destruir el medio ambiente.

 

Pero, como toda campaña social, ha adquirido el carácter de moda que, sin duda, ha llegado a los círculos sociales más selectos de nuestra sociedad a escala internacional. Uno de esos círculos es el mundo de la alta costura, que no sólo abarca a los grandes diseñadores, sino  diversas tendencias como la “Fast Fashion”, prendas que asemejan diseños de reconocidos íconos de la moda, pero con la característica de ofrecerse a precios accesibles, primordialmente dirigida para la clase media.

 

Las tiendas que distribuyen dichas prendas han llegado a México con un amplio impulso en los últimos cinco años, trayendo novedosos modelos, en su mayoría para las generaciones más jóvenes; así, a nuestro país ha llegado la “moda orgánica”: pantalones, blusas, bolsos, zapatos, chamarras y demás, son ropa sustentable, es decir, sin pesticidas ni materiales que dañen la capa de ozono, y algunas —no pocas— veces, elaborada de ropa vieja, recolectada por las mismas empresas que otorgan cierto porcentaje por las donaciones a sus clientes.

 

Esta nueva tendencia de nuestra sociedad consumista no sólo responde a los requerimientos de un grupo de ecologistas apasionados, sino a años de investigación por parte de los científicos que, preocupados por el destino de la flora y fauna del planeta, encontraron formas más sustentables y simples para la creación de la moda. La ropa orgánica se fabrica de forma natural: tanto las playeras como los pantalones y las camisas son hechas con una base de materias primas como el lino, el algodón o fibras vegetales que se han cultivado con agricultura ecológica; asimismo, generan miles de empleos en la industria agraria.

 

Pero no sólo es afirmar y colocar en las etiquetas que tu prenda es ecológica, sino que debe ser aprobada por el Programa Nacional Orgánico del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y por la Norma de la Comunidad Europea, además de seguir los lineamientos de producción de la Norma Textil Orgánica Global (GOTS), avalada por los departamentos de agricultura de Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Alemania, naciones que han traído a nuestro país empresas como las siguientes:

 

  • H&M

De origen sueco, se especializa en fabricar ropa de la más alta calidad, con diseños novedosos, pero, en particular, a precios muy accesibles. En nuestro país, se localizan tres tiendas, una de ellas, la más grande de América latina, en Santa Fe. La marca se especializa en tendencias orgánicas; en 2011, se dio a conocer la colección “Navy” que, con tonalidades dicromáticas del azul —desde los tonos celestes hasta los marinos, pasando por tonalidades como el blanco y demás colores orgánicos—, apoyan la conservación del planeta mediante el uso de tinturas naturales.

 

  • Green Carpet Challenge

Este proyecto nació en 2009; se ha dado a la tarea de reclutar diseñadores como Giorgio Armani y Valentino para vestir celebridades con prendas amigables con el medio ambiente. Su fundadora, Livia Firth —esposa del actor Colin Firth—, ha desfilado por varias alfombras rojas con vestidos hechos de fibras naturales y materiales reciclados.

 

Algunos de sus productos pueden adquirirse en la página oficial de la tienda, aunque la mayoría superan el precio de los 100 mil dólares.

 

  • Mark & Spencer

Es una firma inglesa experta en ropa orgánica. Durante años, se ha preocupado por el medio ambiente por medio de la elaboración de ropa elegante y ecológica.  Fabrica prendas masculinas de todo tipo, ya sea formal o casual. Como si fuera poco, también elabora calzado ecológico. Todos los productos pueden comprarse online, aunque el costo de envío aumenta su precio a más de la mitad.

 

  • PeopleTree

People Tree es otra reconocida compañía de ropa ecológica. La empresa trabaja con 50 cooperativas de artesanos en 15 países y su tejido principal para la confección es el algodón orgánico.

 

Su público son los jóvenes de hasta 25-26 años. Uno de los rostros de esta empresa verde es Emma Watson, la actriz de Harry Potter.

 

Por último, y para conocer y adquirir ropa nacional, es indispensable visitar la tienda Margrietina Ecofashion, una microempresa mexicana dedicada a diseñar, confeccionar y vender ropa para dama, accesorios y blancos ecológicos. Utilizan telas recicladas, orgánicas y convencionales para fabricar sus prendas.

 

Ser amigable con la naturaleza es un hecho que, sin duda, determina un antes y un después en la conciencia social del ser humano. Otro gran paso es el hecho de llevar esta tendencia al mundo de la moda, donde prendas tan básicas como blusas y jeans pueden convertirse en auténticas piezas de arte, sí, pero piezas que ahora ayudan al ambiente.

 

Claves

  • La contaminación es una de las principales causas globales de mortalidad; afecta a más de 100 millones de personas. Sus efectos secundarios son comparables a enfermedades globales como el paludismo y el VIH.
  • El Río Misisipi arroja alrededor de 1.65 millones de toneladas de basura hacia el Golfo de México cada año, lo que produce una “zona de la muerte” del tamaño de Nueva Jersey.
  • 13% de la ropa que es separada y llevada a centros de reciclaje por pequeños grupos sociales se destina a las tiendas de segunda mano que se encuentran en el país; el resto es enviado a los centros de tratamiento de residuos, porque está compuesto por prendas que no pueden reutilizarse ni reciclarse dado su estado.